Cómo mejorar la percepción de calidad
La percepción de calidad influye en la preferencia por una marca, aunque no siempre basta: un consumidor puede considerar excelente un producto y aun así no comprarlo por precio, sabor o disponibilidad. Cuando la percepción falla por un problema real de desempeño, como un envase que no sella o un envío que llega tarde, ninguna campaña lo resuelve si no se corrige la causa de fondo.
Cómo mejorarla en cuatro pasos
Medir: evaluar la percepción de calidad y los atributos funcionales y emocionales de la marca frente a sus competidores.
Analizar: identificar qué atributos pesan más en esa percepción, con técnicas como modelos de regresión o correlaciones.
Traducir a especificaciones: convertir los atributos clave en parámetros medibles, como el dulzor de un chocolate o el tiempo de espera de un servicio.
Controlar el proceso: ajustar los puntos de producción o servicio que afectan esos parámetros y mantenerlos bajo vigilancia.
Los atributos ligados a la imagen de marca se trabajan, en cambio, desde el branding y la comunicación.